Cuando Su amigo se fue, mi Amo me ordenó ponerme ropa más cómoda para continuar la noche: unas bragas transparentes y una camiseta con botones por delante para Su accesibilidad. También el lush. Y comenzó la segunda parte de la noche.
Quería como entrada de año nuevo una buena mamada y ahí que cé cumplió con lo que sabe hacer: servirle y hacer lo que Él necesite y quiera todo el tiempo. De esa noche tenemos un vídeo que luego vi y me encantó. Era yo haciendo lo que mejor se me da hacer, comerle la polla hasta ahogarme y que se escuche la arcada, hasta que las babas se mezclan con su líquido preseminal o hasta que me mancho la mejilla o la barbilla. Todo ello mezclado con bofetadas, pellizcos en pezones o mismamente azotes en las tetas. Hace muchos años para mí las mamadas eran algo que no me gustaban demasiado, yo decía que “eran aburridas” y hoy podría vivir simplemente haciéndole esto a mi Amo y sería la persona más feliz y satisfecha del mundo.
Volví a ser follada por tercera vez en esa noche mientras me recordaba todo lo que habíamos hecho un rato antes, mientras me relataba todo y me hacía sentir más humillada y más puta, si es que se podía. Me permitió correrme una vez más mientras me usaba.
Esa noche Él se corrió sobre mis tetas y barriga mientras yo lo miraba y una vez más sonreía orgullosa por cumplir y por hacer lo que mejor sé hacer. No pude aguantarme y una tercera vez lo hice yo con su corrida sobre mí siempre con Su permiso.
Luego nos pusimos los pijamas navideños, comimos algo de sobras de la noche y nos acostamos a dormir bien relajada y contenta.
Feliz Año 🥂
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