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06/04/2026

Mi turno

Entrada escrita por mi Amo. 

Este fin de semana... bueno, ya sabéis qué pasó (link).

El resumen rápido es que mi amigo y yo usamos a cé, una vez más, pero ese día yo participé, ordené y lo de siempre, pero no terminé corriéndome, estaba bastante cansado.

cé, que es muy buena sumisa, me dijo que quería hacerme una mamada solo a mí, un ratito para jugar con mi polla. Yo soy su Amo, pero, qué queréis que os diga, soy débil. Sin más acepté, me pidió que eligiese un día, y ahí se había quedado.

Esta tarde se canceló un plan que tenía, y ella me recordó que tenía muchas ganas de comer.

No sabía qué hacer, pero, de repente, aparecí en el salón (su zona de pc y entretenimiento), cogí la alfombra que usamos con mi amigo el otro día, y le dije que me iba a la ducha. Le ordené qué ponerse y cómo esperarme, el resto corría de su parte (y joder si corrió, concretamente yo).

Me duché, me sequé rápido y me fui directamente hacia el salón, desnudo, no me apetecía vestirme para desvestirme al llegar.

cé ya estaba preparada: sus medias, su camiseta negra "de jugar" y su tanga negro y juguetes varios, entre ellos, el aro de la boca.

No sé qué le pasa cuando ve una polla, pero se vuelve loca, parece que no ha comido en diez años (soy muy afortunado, tanto yo como quien yo decido que tiene la suerte de probar a mi sumisa). Es fantástica.

Después de un rato chupando, decidí atarle las manos tras la espalda, estaba 100% a mi merced, de rodillas y sin poder moverse. Las arcadas iban y venían, su saliva chorreaba por su barbilla, cuello y pecho. Yo iba limpiándola de vez en cuando, pero también ensuciándola más, la verdad. Me gusta ver cómo patalea, como se queja, como rebuzna, aunque poquito, sabe que el bofetón no se lo quita nadie, y así fue en varias ocasiones.

Después de un rato y molestándome el aro (no sabía qué podría impedirme meterla entera, la verdad) se lo quité, le follé bien la boca, le puse el culo en la boca para que me lo comiera, que lo hace increíble, y terminé corriéndome en su cara. Toda llena de mi corrida, de la leche de su amo, ese néctar que desea y odia al mismo tiempo, pero que se muere por degustar una vez más.

Le limpié, le puse el gas, le preparé la ducha y le agradecí por su trabajo:

  • Buena perra, cé, estoy orgulloso de ti.

Me limpié un poco de sus babas, me vestí y ya fue a lavarse. Falta le hacía.

05/04/2026

Noche. Fiesta. Cerveza. Él y Su amigo.

Sí, un plan fácil: salir y acabar en casa.

Casi al llegar Amo bromeaba con volver, pero no, ese era el broche final de la noche. En planes de ocio normalmente “mando” yo o mi opinión se tiene más en cuenta. Así que tengo que aprovechar.

Y entre comentarios, dejarme cortada, hablar sobre mi cuerpo, sobre lo que iba a ocurrir después y algún que otro tirón de pelo o bofetón disimulado pasaron las horas y volvimos a casa. Curioso fue pasar por donde vive Su amigo y continuar el camino ignorándolo. Sí, también hubo algún que otro comentario más obsceno aún.

Llegamos a casa. Ellos se quedan en el salón y yo procedo a ponerme ropa más cómoda y accesible, casi lo de siempre: medias abiertas, bragas y una camiseta ancha para no pasar frío (tampoco duró mucho).

Amo nada más verme me come la boca, me empieza a sobar el culo y Su amigo en la distancia nos mira, no hace nada, solo observa. Me gira hacia él y sé que me mira ansioso, sé que mis tetas le gustan mucho y Amo me sube la camiseta y me las deja al aire. En ese momento la vergüenza se apodera un poquito de mí, pero rápidamente siento 4 manos sobándomelas, dos bocas lamiendo y chupando y mi coño sé que empieza a mojarse por sentirme usada una vez más.

Segundos después ya no hay camiseta, solo estoy en bragas de rodillas sobre la alfombra. Ellos están aun con la ropa mirando hacia abajo, hacia el agujero que ahora les va a satisfacer. Mi Amo se desabrocha el vaquero y rápidamente siento Su polla sobre mis labios para luego entrar y comenzar a follarme la boca, cuando ve que ha sido suficiente me lleva mi boca hacia la polla de Su amigo que ya está también fuera. Y así sucede durante un gran rato, mucho rato. Mi boca va de una a la otra, de la otra a la una, mis mejillas rozan sus muslos y mi nariz se clava en sus pubis, mi garganta reprime las arcadas que vienen cada 2x3 y siento los ojos completamente humedecidos de aguantar las embestidas hasta el fondo de la misma.
Me obligan a ladrar, a mirarlos, a aguantar hasta que ellos creen que es suficiente, a ensuciarme la cara restregando Sus pollas sobre mis mejillas, a lamerles los huevos, a olisquear y buscar Sus pollas porque me las alejan para humillarme...

—Venga, cé, dile lo que me dices a mí todo el tiempo.

No respondo, no lo miro.

—¿Lo digo yo? Venga, se pasa el día pidiéndome que te la folles —se dirige a Su amigo—. Dice que quiere que te la folles bocarriba, ¿verdad, cé?

Sigo sin responder, me llevo alguna bofetada, escupitajos o tirón de pelo.

—¿Eso es verdad? ¿Quieres que te folle? —Su amigo me pregunta directamente.
—Puede… —le susurro.
—¿Cómo has dicho, cé? —mi Amo pregunta en un tono serio.
—Que puede… —susurro de nuevo.

Yo sigo a lo mío, sigo haciendo lo que sé hacer, comerles la polla con ganas porque eso es lo que me gusta hacer y para lo que sirvo en ese momento. Me encanta darles placer y saber que están así por mí.

—Mira cómo se le mueven las tetas mientras chupa —dice Su amigo.
—Seguro que está muy mojada ya —añade mi Amo.

Se agacha y mete la mano en mis bragas.

—Está chorreando —dice no sorprendido.

Su mano se desliza y Sus dedos entran dentro de mí con facilidad, dejo de chupar para centrarme en lo que hace y Su amigo se agacha delante de mí para comerme las tetas. Luego para, levanta la cara y me mira mientras gimo, mi Amo empuja mi cabeza hacia Su amigo y le como la boca con los dedos de Amo follándome sin parar. Sí, quería correrme, lo admito.

—No te vas a correr, cé. Solo preparaba tu coño para que mi amigo pueda follarte. —Me lee la mente.

Nos trasladamos al dormitorio, me apoyo sobre la cama y siento Sus manos de nuevo sobre mi cuerpo, sobre mi culo, sobre mi coño… Algún que otro azote, pellizco...

—Bocarriba, cé. Ahora.

Me quito las bragas, me tumbo bocarriba y espero expuesta, vulnerable, cachonda, mojada. Su amigo coge el condón y rápidamente lo siento encima de mí, llevo mi mano a la entrepierna y guío su polla hasta que me la meto y comienza a follarme. Miro hacia mi izquierda y veo a mi Amo mirándonos mientras se pajea. Es una sensación muy surrealista, pero estoy cachondísima sabiendo que les sirvo para Su placer y que yo me corra o no es la consecuencia de que ellos hayan quedado satisfechos.

Mi Amo me folla la boca mientras Su amigo me folla el coño y siento que puedo explotar, que podría correrme, busco a mi Amo, pido permiso y comienzo a masturbarme mientras Su amigo sigue encima de mí, me lo permite y me corro y entonces Su amigo me mira y me dice:

—Si sigo, me voy a correr.
—Vale, sigue.

Y ocurre, Su amigo se corre dentro de mí una vez más. Lo he conseguido de nuevo. Y me siento orgullosa y contenta de conseguirlo. Mequedo sobre la cama, en esa posición, desnuda y expuesta y mi Amo lo acompaña a la puerta y se va.

—Estarás contenta, eh —dice al volver—. Viene, se la comes, te folla, se corre y se va. Trabajo bien hecho, puta barata.

Una vez Su amigo se ha ido, Amo vuelve a usar mi boca, me la folla, me escupe y me folla sobre el puff de 38x38. Complicado, pero excitante. A rastras me lleva de nuevo al dormitorio y vuelvo a comerle la polla, le cabalgo, me folla como me folló Su amigo y me lo recalca.

—¿Quién lo hace mejor, cé? ¿Él o yo?

Quiero morderle, pero me llevo un bofetón que me salta las lágrimas.

Y entonces deja de follarme para hacerlo con los dedos y hace que me corra. Me obliga a estar con las piernas abiertas para continuar tocándome y follándome, aunque me duele y me molesta, pero no para, sigue haciéndolo hasta que consigue que me corra otra vez.

—¿Tú no te corres, Amo?

—Hoy no me apetece, estoy un poco cansado, hoy quería disfrutar de ti. Además, tengo tu cuerpo cuando quiera, quizá mañana te use para correrme.

21/02/2026

Relato anal

Tarea ordenada por mi Amo

Imagínate: tú y yo. La ropa que me elijas, pero dejando bien libre los agujeros. El mono de rejilla entero, la lencería nueva del otro día, ¿completamente desnuda? Ojalá un cinturón de castidad que solo deja libre mi culo para ti.

Collar nuevo en el cuello, cadena para que me guíes. Me pongo de rodillas, a tus pies, te chupo la polla hasta que te canses y no te cansas, querrías que siguiera pero no quieres correrte todavía. No cuando tienes planes mejores.

Me tiras en la cama y me pones en cuatro, me quieres hacer daño. Hoy quieres que la polla te explote por cada gemido de dolor mío, usas la mano, el cinturón, incluso la hebilla del cinturón que eso duele más, deja marca y puede que una pequeña herida...

Me obligas a ponerme la capucha, me pones la bola en la boca, no quieres oírme de momento. Escucho el papel del condón y a continuación una gota de lubricante en mi culo, no quieres malgastar. Tanteas mi orificio con los dedos, te has puesto un guante, no quieres ensuciarte por mí, la que se ensucia soy yo.

Tus dedos sigue jugando con mi culo hasta que sabes que es el momento de meterme tu polla. Hay suficiente lubricante y si no, que me queje y pida más. Que me busque la vida porque no puedo hablar.

Y llevas la punta a mi culo, lo acaricias, lo pasas despacio pero sabes que no puedes más y me la metes casi de golpe. Sientes que hago presión, que me resisto, pero suelto un quejido cuando choca tu abdomen contra mi culo.

Y ahí te quedas un rato, follándome y reventandome el culo como a los dos nos gusta. Lo más normal es que me corriera así, porque no me permites tocarme y eso es lo que ocurre. Me corro solo con tu polla.

Te quitarías el condón y tú corrida caería sobre mis agujeros, pero no me permites limpiarme. Porque seguidamente mearias sobre mí para luego llevarme a rastras a la ducha.

 

Aprobada ☺️

Ahora solo falta que se cumpla 🤭🫠 

30/01/2026

Suya 🖤

Estaba pensando en que hace años para mí todo lo sexual estaba de más, me aburría y me daba pereza y todo gracias a las pastillas anticonceptivas, además de estar deprimida y triste todo el tiempo. Y desde que las dejé (tromboembolia pulmonar y en más sitios) mi vida cambió para bien.

Él siempre estuvo a mi lado, entendiendo todo y nunca haciéndome sentir culpable por lo mal que me sentía al no "cumplir" con mi pareja. Me cuidaba, me apoyaba y me quería así, que era lo más importante.

Y entonces fue cuando el BDSM volvió a mi vida, porque siempre estuvo ahí, pero muy bien escondidito y dejándome vivir a una manera que no estaba mal, pero creo que fueron unos años no muy bien aprovechados, por no decir, desperdiciados. Ahora mirando hacia atrás pienso en lo diferente que hubiera sido nuestra vida sin esas pastillas y me enfada y me entristece un poco, porque siento que podíamos haber hecho muchas cosas en estos años y un poquito de culpa me acecha de vez en cuando.

Y desde que nuestra relación pasó de "pareja vainilla" a "pareja D/s" siento que todo es mejor, siento que mi vida (quitando ciertas cosas de vida adulta responsable) está justo en el punto que quiero que esté. Ser Su sumisa fue la mejor decisión que tomé y estar a Su servicio me llena el corazón y me hace feliz.

Encontrar en la misma persona a quien me rompe y me cuida, a quien me destroza y me calma, a quien me destruye y me recompone. A quien me ama de la manera que para los dos es la mejor. Tener de compañero de mi vida a mi Marido, mi Dueño, mi Señor, mi Amo. Mi Todo 🖤

28/01/2026

Su juguete

Se ha ido a duchar, me ha ordenado ducharme después y mientras lo hacía he recibido un WhatsApp que he leído después con unas indicaciones:

-Ropa cómoda, que me abrigue al principio y accesible.

-Lush puesto

-Ganas de mamar

...

Me puse mis calcetines largos, unas bragas transparentes, una camiseta larga y la "chaquetita" de la foto del perfil, la que uso siempre con Él y es muy accesible. Tampoco es que la ropa me fuera a durar mucho. Ah, y el lush, obviamente que comenzó a vibrar en cuanto crucé la puerta.

Y ahí estaba Él, tumbado en Su cama, con todo preparado alrededor y una polla libre y dispuesta a ser mojada por mí (en varios aspectos).

Yo solamente tenía que obedecer y cumplir, pero no fue todo tan rápido, me hizo subirme sobre él, para entrar un poco en materia. Tocarlo, besarlo y rozar mi cuerpo con el Suyo solo iba a empeorar mi estado mental porque desde el principio me lo dejó claro: "Hoy estás aquí solo para servirme, no te vas a correr, no te voy a follar y no vas a disfrutar, solo vas a darme placer a mí". Y un "por supuesto, Amo" sale de mi boca al instante porque cumplir y ser lo que Él necesita cuando lo necesita es lo que me hace feliz. Es para lo que sirvo y lo que soy: un objeto, un juguete, agujeros para que Él rellene cuando quiera.

Tras acabar ya casi desnuda, me ordenó que bajara y entonces comencé a cumplir con mi obligación. Hacía tiempo que no teníamos un ratito así, un ratito que llegó a ser casi una hora simplemente mamando y mamando, simplemente dándole placer y... me hizo bajar más y más y acabé con mi lengua dentro de su culo y "¿Qué pasa, cé? ¡Te gustaría correrte ahora, ¿verdad? Te gustaría correrte mientras me comes el culo...". "Sí, Amo", fue lo que pensé, "ojalá me lo permitieras".

Pero cuando pensé que acabaría en mi boca, me ordenó ponerme a cuatro y por tercera vez (sí, las vamos contando, de momento) me la metió de golpe y a pelo.

"¿Sabes qué pasa? Que me gusta tanto follarte que no voy a desaprovechar esta ocasión. Eso sí, no te vas a tocar, ni yo te voy a tocar, si te corres, que sea mientras te follo, si no, mala suerte, otro día."

Al fina acabó tunbándome bocarriba y continuó así hasta que sí, por el roce, por sentirlo dentro de mí piel con piel, por llevar tantos días sin tocarme y por todo lo que Él me provoca, le pedí permiso y acabé teniendo un maravilloso orgasmo alrededor de su polla. Su corrida acabó sobre mi cara, sobre mi boca y sobre el cuello poco después.

Y esta noche, es otra noche para apuntar y recordar por ser algo nuevo para nosotros, por sentirme de nuevo útil y perfecta para Él, porque si no fuera por Él yo no sería quien soy y como soy, porque juntos somos más perfectos aún, porque ser Su sumisa fue la mejor decisión que tomamos hace ya unos cuantos años, porque estar a Sus pies es en el sitio que quiero estar hasta que me muera.

20/01/2026

Qué puta eres

Si llevo muchos días sin que mi Amo me use, el día que lo hace, firma el inicio de estar insaciable y con ganas de más y creo que esa es una de las cosas que más le gusta de mí: mis ganas de más todo el tiempo y como Él es quien decide cómo y cuándo, es una forma de putearme que le sacia y le llena. Y he de admitir que me pone mucho la negativa y el rechazo Suyo. Esa pequeña masoquista que llevo dentro, el sufrir porque es lo que soy y el sufrir porque es Él quien lo decide.

—Qué puta eres —me dice casi a cada momento.

Y es que tiene razón, soy Su puta siempre y le encanta que me comporte como puta. Le encanta que le busque, que le implore y le suplique. Le encanta verme tan vulnerable y tan patética. Le encanta que me arrastre y le encanta que me pase el día con el coño mojado esperando Su llamada o Su orden.

(Y efectivamente al escribir esto ahora estoy deseando que llegue esta tarde/noche como me había prometido y mi coño ya palpita por Él).

07/01/2026

Queridos Reyes Magos...

Este año he sido muy buena o eso pienso porque mi Amo cada dos por tres me dice un buena chica o buena perrita, supongo que eso debe significar algo, ¿no? Así que me gustaría pedir varias cositas... En primer lugar que el año que viene mis personas queridas estén igual que están ahora (o mejor si se puede), también querría... Bueno, voy un poco tarde, lo que quería realmente ya lo tengo.

Así que esta carta es para mi Rey Mago personal, justamente el lunes me preguntaste si quería algo en especial y...

Me gustaría que un día Él y Su amigo me ataran, ya sea con esposas, con un pañuelo o lo que pillen. Los ojos estaría bien que estuviesen tapados, aunque eso sí lo dejo a elección de ellos. Y que hicieran conmigo lo que quisiera: me manosearan, me metieran mano, me tocara, me pegaran, me escupieran, me insultaran, me humillaran... Yo solo quiero ser un cuerpo que poco a poco se va humedeciendo, poniendo cachondo y seguramente quiera más y pedir, pero no puedo hacerlo porque quizá podrían ponerme la bola en la boca para así no molestarles con mis gemidos o gruñidos por querer más. Cuando ya me hubieran manoseado lo suficiente, quizá sería el momento de usar mis agujeros, los que ellos quisieran, solo quiero ser usada. Ah, y que se corran donde quieran dentro de los límites establecidos.

Casualmente, mi Amo me ha dicho que ese deseo es muy fácil de cumplir, que solo tengo que pedirlo a las personas correctas, así que ahora solo tengo que hacer la petición formal.

Ojalá los Reyes Magos hagan realidad mis deseos.

04/01/2026

Nochevieja 2025-2026 (2º parte)

Cuando Su amigo se fue, mi Amo me ordenó ponerme ropa más cómoda para continuar la noche: unas bragas transparentes y una camiseta con botones por delante para Su accesibilidad. También el lush. Y comenzó la segunda parte de la noche.

Quería como entrada de año nuevo una buena mamada y ahí que cé cumplió con lo que sabe hacer: servirle y hacer lo que Él necesite y quiera todo el tiempo. De esa noche tenemos un vídeo que luego vi y me encantó. Era yo haciendo lo que mejor se me da hacer, comerle la polla hasta ahogarme y que se escuche la arcada, hasta que las babas se mezclan con su líquido preseminal o hasta que me mancho la mejilla o la barbilla. Todo ello mezclado con bofetadas, pellizcos en pezones o mismamente azotes en las tetas. Hace muchos años para mí las mamadas eran algo que no me gustaban demasiado, yo decía que “eran aburridas” y hoy podría vivir simplemente haciéndole esto a mi Amo y sería la persona más feliz y satisfecha del mundo.

Volví a ser follada por tercera vez en esa noche mientras me recordaba todo lo que habíamos hecho un rato antes, mientras me relataba todo y me hacía sentir más humillada y más puta, si es que se podía. Me permitió correrme una vez más mientras me usaba.

Esa noche Él se corrió sobre mis tetas y barriga mientras yo lo miraba y una vez más sonreía orgullosa por cumplir y por hacer lo que mejor sé hacer. No pude aguantarme y una tercera vez lo hice yo con su corrida sobre mí siempre con Su permiso.

Luego nos pusimos los pijamas navideños, comimos algo de sobras de la noche y nos acostamos a dormir bien relajada y contenta.

Feliz Año 🥂

03/01/2026

Nochevieja 2025-2026

Rondaban las 1 de la mañana, campanadas en Canarias y Amo apareció con la espátula para celebrar nuestras 12 campanadas. A su orden solté las cartas, me apoyé sobre la mesa y Él me subió el vestido: tanga rojo y medias abiertas que facilitaban todo. Yo no había bebido nada, yo estaba bastante nerviosa, yo solo quería desaparecer, pero como buena sumisa que le gusta la humillación y sentir vergüenza miré hacia la televisión mientras por el rabillo del ojo veía como Su amigo alternaba su mirada entre mi culo y mi cara, que conforme aumentaban los azotes iba mostrando un pelín de dolor.
Una vez acabó, mi Amo me bajó el vestido, me dio un tierno y dulce beso y me ordenó que volviera a sentarme.

Un buen rato después, seguíamos con las cartas mientras charlábamos, mi Amo y Su amigo soltaban comentarios que a mí me hacían estar entre excitada y avergonzada. Me pasa que, si no he bebido un poco, me da mucha vergüenza y mucho corte exponerme y exhibirme ante Su amigo y esa noche lo iba a pasar mal (en el buen sentido de la palabra, claro, porque sí, tiene un buen sentido).
No sé en qué momento fue que mi Amo me ordenó literalmente sacarme las tetas. Yo lo miré de reojo, sonriendo nerviosa, pensando que estaría de broma, una de tantas de la noche, pero no, su rostro cambió a uno un poco más serio, y sí, salió el Dominante que lleva dentro y que tanto amo y adoro. Y lo hice. Obedecí y jugamos así un par de manos más a las cartas. Pero creo que ya el ambiente había cambiado y lo último que querían era jugar con cartas.

De repente, mi Amo empezó a mirarme de esa forma en la que sé que vamos a empezar con algún tipo de juego, no recuerdo exactamente qué pasó, solo sé que me señaló su paquete y me preguntó si quería. Asentí sin dudar, nunca voy a negarme a querer estar de rodillas ante Él.

—Quítate el pintalabios.

No respondí, lo miré de nuevo con sonrisa nerviosa, ¿estaba en serio o seguíamos con la broma?

—Que te quites el pintalabios, cé.

Normalmente con Su amigo usa mi nombre o los motes, cuando usa mi nombre de sumisa sé que la cosa va en serio, aun así, yo tengo que asegurarme.

—¿Es una orden?

—Vamos. Ahora.

Rápidamente me levanté, fui al dormitorio y me quité el pintalabios. Parecía que la celebración de Nochevieja iba a empezar. Volví al salón, mi Amo me dejó allí a solas con Su amigo. Él sentado y yo de pie apoyada en una pared. Me miraba, yo al suelo. Sonreía, yo buscaba a mi Amo mirando hacia el pasillo.

—¿Qué pasa? ¿Estás tímida ahora?

Quería matarlo. Me intimidaba cuando nos quedábamos a solas y sé que justamente a mi Amo le encantaba hacer eso. Saber que yo estaba nerviosa porque me dejaba a solas con Su amigo.
Cuando apareció por fin, directamente buscó mi boca mientras con la otra mano manoseaba mi culo. Me quitó el sujetador y sacó mis tetas de nuevo por el escote, y entonces subió mi vestido de nuevo para exponerme ante su amigo. La timidez volvía a invadirme.

—De rodillas. Ahora.

La polla de mi Amo tardó poco en entrar en mi boca y más poco aún en verme aprisionada contra la pared mientras me follaba la boca. Vi entonces que Su amigo se acercó nosotros y me cogió la mano para que lo masturbara. Mi Amo dejó de follarme la boca para cederme a Su amigo y éste hizo lo mismo, no tenía escapatoria, solo era un agujero que follar hasta que se me saltaban las lagrimas o me quejaba de que me ahogaba. Aunque poco les importaba.
Cuando mi Amo lo estimó oportuno me levantó, me bajaron el vestido, dejándome las tetas ya completamente fuera y comenzaron a comérselas, pellizcarlas, mordisquearlas… Tengo un par de heriditas en una de ellas. También las azotaron. (Días antes le dije a mi Amo que tenía muchas ganas de que me comieran las tetas a la vez y me lo consintió).
Y entonces mi Amo volvió a hacerme sentir pequeñita pero cachonda.

—¿Qué me decías estos días, cé? Dímelo ahora que está él delante.

No dije nada, obviamente. Yo estaba sobre la pared sin poder moverme mientras los masturbaba con la mano.

—¿Cómo era? ¿Qué querías que te follara? ¿Era eso?

Silencio.

—Pregúntale, venga. Pregúntale.

Y eso ya sonaba a amenaza. Sin mirarlo logré decir algo:
—¿Quieres follarme?

Su amigo asintió sonriendo. Estaban disfrutando los dos humillándome así y el problema es que a mí más me ponía que me trataran así.

—No, no, no. Así no, dilo bien, di su nombre, como me lo dices a mí.
Muy a mí pesar lo hice.

—¿Quieres que te folle? Pues vale, te voy a follar —respondió Su amigo pronunciando cada palabra perfectamente.

Miré a mi Amo buscando ayuda, no sabía responder.
—¿A cuatro? —me dijo Él—. Sí. A cuatro.

A tirones me llevaron al dormitorio. Mi Amo ya lo había dejado todo preparado y estaba lleno de juguetes, condones, lubricante, toallas… Me ordenó quitarme el vestido y el tanga y me quedé completamente desnuda. Ellos aun seguía con la ropa y me sentí pequeñita, vulnerable, pero también sabía que mi coño estaría chorreando.

Volvieron a manosearme, a meterme mano, a insultarme… Hasta que me ordenó que me pusiera en la cama mirando hacia el espejo. Y entonces yo coloqué mi cara contra el colchón, estaba ya toda expuesta ante ellos y la vergüenza me consumía, pero eso no hacía más que aumentar mi excitación.

Escuché el sonido del condón, del lubricante y entonces sentí las manos de mi Amo abriéndome bien para Su amigo, exponiéndome para Su amigo y viendo en primera persona como Su amigo se follaba a Su bien más preciado, a Su juguete, Su posesión, Su puta.

Una vez más estaba siendo follada por Su amigo y era una sensación muy extraña y rara, porque no eres como consciente de la realidad, solo sientes una polla que entra y sale, unas manos que te sujetan por el culo, pero sabes perfectamente que no es Él porque de repente lo tienes delante, te coge del pelo y te la mete de golpe en la boca.

—Esto es lo que deseabas, ¿verdad, puta? Pues disfruta.

Y ahí estaba yo intentando concentrarme en chupar mientras me follaban. Intentar mezclar placeres, intentar no dejar una por otra… Pero era complicado, al final yo solo era un objeto en una cama con dos agujeros siendo usados y dejándome hacer y se me daba bastante bien, tenía que reconocerlo. Ser un juguete en las manos de ambos se me daba realmente bien.

—Tengo ganas de comerte el coño —escuché decir a Su amigo.
—Entonces ya tenemos plan para otro día, ¿verdad, cé?

Mi Amo en una de esas se apartó de delante de mí, se colocó a mi lado y me levantó al cabeza para mirar hacia el espejo.
—¿Te gusta lo que ves? ¿Te gusta tu cara de puta que está disfrutando mucho? Mira, no soy yo quien te folla. Es mi amigo.

Ver mi cara en ese espejo mientras gemía, mientras me movía, mientras mis tetas se balanceaban, con mi pelo alborotado por toda la cara, viendo a Su amigo detrás, viendo a mi Amo a mi lado… Era todo muy surrealista, pero tan intenso y brutal, que no quería que acabara.

No sé cuánto tiempo pasó que Su amigo se corrió mientras me follaba, volví a sentirme orgullosa por conseguirlo. Siempre que Su amigo se corría gracias a mí, era una medallita que me colgaba porque sabía que el trabajo estaba bien hecho y que mi Amo se sentiría también orgulloso de ti.

—Venga, te toca a ti follártela ahora.

Mi Amo se colocó detrás de mí y continuó usando mi agujero ya usado por Su amigo. El cual aun habiéndose corrido ya, vino a mí y me hizo limpiarle la polla con la lengua porque mi Amo se lo indicó. Me encantó hacerlo. Limpiar pollas sucias ya sea después de hacer pis o de correrse es mi obligación.

Luego mi Amo me permitió correrme con sus dedos tras follarme un poco, pero no demasiado porque me prometió que una vez Su amigo se fuera más tarde, tendríamos una segunda ronda nosotros.

Continuará...

20/12/2025

Por favor, mi Amo...

Su mano se arrastra por la cama hasta llegar a mi muslo, lo agarra, lo aprieta, la piel se pone tensa y deja la marca de cada dedo de su mano. La otra ha llegado hasta mi nuca, ha dado un pequeño tirón de cabello y se desliza acariciando por donde pasa hasta abarcar mi cuello, aprieta poco a poco hasta que el aire se hace inexistente. Cierro los ojos.

-Suplica por permitirte respirar, cé.

Se acerca a mí. Siento que está duro. Mi cadera se mueve buscándolo, pero la mano de su muslo aprieta ahora de más para que pare.

-Suplica y tendrás tu premio, perrita.

Odio suplicar, pero quiero respirar y quiero el premio. Quiero sentirlo más cerca, quiero sentirlo dentro de mí.

-Por favor... -susurro. Apenas me queda aire.

Me besa en la nuca, me muerde el hombro, siento su mano pasar del muslo a la ingle...

-Por favor, mi Amo, permíteme respirar. Lo suplico.