Su mano se arrastra por la cama hasta llegar a mi muslo, lo agarra, lo aprieta, la piel se pone tensa y deja la marca de cada dedo de su mano. La otra ha llegado hasta mi nuca, ha dado un pequeño tirón de cabello y se desliza acariciando por donde pasa hasta abarcar mi cuello, aprieta poco a poco hasta que el aire se hace inexistente. Cierro los ojos.
-Suplica por permitirte respirar, cé.
Se acerca a mí. Siento que está duro. Mi cadera se mueve buscándolo, pero la mano de su muslo aprieta ahora de más para que pare.
-Suplica y tendrás tu premio, perrita.
Odio suplicar, pero quiero respirar y quiero el premio. Quiero sentirlo más cerca, quiero sentirlo dentro de mí.
-Por favor... -susurro. Apenas me queda aire.
Me besa en la nuca, me muerde el hombro, siento su mano pasar del muslo a la ingle...
-Por favor, mi Amo, permíteme respirar. Lo suplico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario