Sí, un plan fácil: salir y acabar en casa.
Casi al llegar Amo bromeaba con volver, pero no, ese era el broche final de la noche. En planes de ocio normalmente “mando” yo o mi opinión se tiene más en cuenta. Así que tengo que aprovechar.
Y entre comentarios, dejarme cortada, hablar sobre mi cuerpo, sobre lo que iba a ocurrir después y algún que otro tirón de pelo o bofetón disimulado pasaron las horas y volvimos a casa. Curioso fue pasar por donde vive Su amigo y continuar el camino ignorándolo. Sí, también hubo algún que otro comentario más obsceno aún.
Llegamos a casa. Ellos se quedan en el salón y yo procedo a ponerme ropa más cómoda y accesible, casi lo de siempre: medias abiertas, bragas y una camiseta ancha para no pasar frío (tampoco duró mucho).
Amo nada más verme me come la boca, me empieza a sobar el culo y Su amigo en la distancia nos mira, no hace nada, solo observa. Me gira hacia él y sé que me mira ansioso, sé que mis tetas le gustan mucho y Amo me sube la camiseta y me las deja al aire. En ese momento la vergüenza se apodera un poquito de mí, pero rápidamente siento 4 manos sobándomelas, dos bocas lamiendo y chupando y mi coño sé que empieza a mojarse por sentirme usada una vez más.
Segundos después ya no hay camiseta, solo estoy en bragas de rodillas sobre la alfombra. Ellos están aun con la ropa mirando hacia abajo, hacia el agujero que ahora les va a satisfacer. Mi Amo se desabrocha el vaquero y rápidamente siento Su polla sobre mis labios para luego entrar y comenzar a follarme la boca, cuando ve que ha sido suficiente me lleva mi boca hacia la polla de Su amigo que ya está también fuera. Y así sucede durante un gran rato, mucho rato. Mi boca va de una a la otra, de la otra a la una, mis mejillas rozan sus muslos y mi nariz se clava en sus pubis, mi garganta reprime las arcadas que vienen cada 2x3 y siento los ojos completamente humedecidos de aguantar las embestidas hasta el fondo de la misma.
Me obligan a ladrar, a mirarlos, a aguantar hasta que ellos creen que es suficiente, a ensuciarme la cara restregando Sus pollas sobre mis mejillas, a lamerles los huevos, a olisquear y buscar Sus pollas porque me las alejan para humillarme...
—Venga, cé, dile lo que me dices a mí todo el tiempo.
No respondo, no lo miro.
—¿Lo digo yo? Venga, se pasa el día pidiéndome que te la folles —se dirige a Su amigo—. Dice que quiere que te la folles bocarriba, ¿verdad, cé?
Sigo sin responder, me llevo alguna bofetada, escupitajos o tirón de pelo.
—¿Eso es verdad? ¿Quieres que te folle? —Su amigo me pregunta directamente.
—Puede… —le susurro.
—¿Cómo has dicho, cé? —mi Amo pregunta en un tono serio.
—Que puede… —susurro de nuevo.
Yo sigo a lo mío, sigo haciendo lo que sé hacer, comerles la polla con ganas porque eso es lo que me gusta hacer y para lo que sirvo en ese momento. Me encanta darles placer y saber que están así por mí.
—Mira cómo se le mueven las tetas mientras chupa —dice Su amigo.
—Seguro que está muy mojada ya —añade mi Amo.
Se agacha y mete la mano en mis bragas.
—Está chorreando —dice no sorprendido.
Su mano se desliza y Sus dedos entran dentro de mí con facilidad, dejo de chupar para centrarme en lo que hace y Su amigo se agacha delante de mí para comerme las tetas. Luego para, levanta la cara y me mira mientras gimo, mi Amo empuja mi cabeza hacia Su amigo y le como la boca con los dedos de Amo follándome sin parar. Sí, quería correrme, lo admito.
—No te vas a correr, cé. Solo preparaba tu coño para que mi amigo pueda follarte. —Me lee la mente.
Nos trasladamos al dormitorio, me apoyo sobre la cama y siento Sus manos de nuevo sobre mi cuerpo, sobre mi culo, sobre mi coño… Algún que otro azote, pellizco...
—Bocarriba, cé. Ahora.
Me quito las bragas, me tumbo bocarriba y espero expuesta, vulnerable, cachonda, mojada. Su amigo coge el condón y rápidamente lo siento encima de mí, llevo mi mano a la entrepierna y guío su polla hasta que me la meto y comienza a follarme. Miro hacia mi izquierda y veo a mi Amo mirándonos mientras se pajea. Es una sensación muy surrealista, pero estoy cachondísima sabiendo que les sirvo para Su placer y que yo me corra o no es la consecuencia de que ellos hayan quedado satisfechos.
Mi Amo me folla la boca mientras Su amigo me folla el coño y siento que puedo explotar, que podría correrme, busco a mi Amo, pido permiso y comienzo a masturbarme mientras Su amigo sigue encima de mí, me lo permite y me corro y entonces Su amigo me mira y me dice:
—Si sigo, me voy a correr.
—Vale, sigue.
Y ocurre, Su amigo se corre dentro de mí una vez más. Lo he conseguido de nuevo. Y me siento orgullosa y contenta de conseguirlo. Mequedo sobre la cama, en esa posición, desnuda y expuesta y mi Amo lo acompaña a la puerta y se va.
—Estarás contenta, eh —dice al volver—. Viene, se la comes, te folla, se corre y se va. Trabajo bien hecho, puta barata.
Una vez Su amigo se ha ido, Amo vuelve a usar mi boca, me la folla, me escupe y me folla sobre el puff de 38x38. Complicado, pero excitante. A rastras me lleva de nuevo al dormitorio y vuelvo a comerle la polla, le cabalgo, me folla como me folló Su amigo y me lo recalca.
—¿Quién lo hace mejor, cé? ¿Él o yo?
Quiero morderle, pero me llevo un bofetón que me salta las lágrimas.
Y entonces deja de follarme para hacerlo con los dedos y hace que me corra. Me obliga a estar con las piernas abiertas para continuar tocándome y follándome, aunque me duele y me molesta, pero no para, sigue haciéndolo hasta que consigue que me corra otra vez.
—¿Tú no te corres, Amo?
—Hoy no me apetece, estoy un poco cansado, hoy quería disfrutar de ti. Además, tengo tu cuerpo cuando quiera, quizá mañana te use para correrme.
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