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12/05/2026

Fútbol, mi Amo, Su amigo y una zorra

Domingo, 21:00. El Clásico.
Tres culés que se juntan para echar la noche viendo el fútbol, cervecitas, risas, bromas, pizza, aceitunas, más bromas, subimos la temperatura, sobeteo de mis tetas mientras seguimos viendo el fútbol…


Y entonces fin del partido, somos campeones de liga.
Tengo orden directa de ponerme el Lush nada más acabar y así lo hago, cuando vuelvo al salón mi Amo y Su amigo están sentados en el sofá esperando. Yo me quedo de pie ante ellos, llevo un minúsculo short y una camiseta negra que lo cubre. Poco tarda mi Amo en acercarme hacia Él meterme un poco de mano, pero no aguanta, se levanta y me quita la camiseta de golpe, mis tetas quedan a la vista de ellos, pero no tengo vergüenza, hoy no. Los cuatro ojos de esa habitación se posan en ellas, con ansia, con ganas. Mi Amo me da la vuelta para comerme la boca cuando siento otras manos sobándome el culo, tocando, masajeando, apretando y azotando (suave, pero azotando). Mis shorts acaban por el suelo y me quedo en una minúscula braga brasileña negra de encaje que marca bien mi culo.

De repente los dos están sentados en el sofá, pero ya no llevan pantalones y ni ropa interior.

—¿No tenías que darle dos besos a su polla, cé? (es una broma que tuvimos por WhatsApp horas antes) —pregunta mi Amo.

Me pongo de rodillas delante de Su amigo y le doy dos besos en la punta del glande mientras me río, luego los miro, me muerdo el labio inferior, puede ser que en ese momento sí estuviera un poco nerviosa, aunque sea algo a lo que ya estoy acostumbrada.

Y las risas se cortan cuando me ordenan comenzar a mamar, no lo dudo y lo hago, me agarro a sus muslos mientras, y veo que mi Amo saca el móvil.

—Quiero material para mis momentos a solas.

Y no puedo evitar inflarme de orgullo al escucharlo y puede ser que empiece a comer con más ganas, con más ansia y mirando hacia Él, hacia la cámara, hacia Su amigo. Mientras esa sonrisa característica aparece en mis labios. Los elogios hacia mis tetas que se mueven con el movimiento de mi cabeza o la forma que tengo de metérmela hasta la garganta y aguantar hasta que llega la arcada no tardan en aparecer y mi pequeño ego sigue aumentando.

Un tiempo después, me voy hacia Él, hacia mi Amo y me lanzo hacia Su polla como si fuera la última vez. Vuelve a sacar el móvil y vuelve a grabar. Incluso me graba cuando me incorporo para recogerme el pelo. Tanto Él como Su amigo siguen elogiando y yo sigo sonriendo como idiota cachonda. Sigo mamando mientras pajeo a su amigo, mientras solo se escucha el sonido de chupar, mientras se escucha el Lush vibrar (o eso creo, no sé realmente si se oye), mientras me dicen palabras sucias, soeces…

Mi Amo me ordena volver con Su amigo y ahí que me meto entre sus piernas de nuevo, y esta vez decide follarme él la boca cogiéndome la cabeza. Mi Amo se levanta, pienso que quiere follarme la boca también, pero en vez de eso coge los puffs que tenemos por el salón y me indica ponerme encima en el mismo lugar que estaba.

—¿Me quito el lush? —pregunto.
—No, podré follarte así. Sube el culo.

Coge el lubricante, me mete un par de dedos para llenarme bien y seguidamente me la mete de golpe. Su pequeño empujón me lleva hacia Su amigo, no aguanto bien el equilibrio y ahora comienza un momento en el que tengo que sincronizar los gemidos, la respiración, comerle la polla a Su amigo, sujetarme contra el sofá para no caerme y no ahogarme. Mi Amo no es delicado y sus penetraciones van en aumento, velocidad y profundidad. Sabe que adoro que sea así, pero es más difícil cuando justo delante de mí tengo una polla dura y húmeda esperando mi boca, cuando delante de mí tengo a una persona que aprovecha cualquier momento para sujetarme la cabeza y usar mi boca para follársela. Cuando sus bocas no dejan de soltar burrada tras burrada. Y llega un momento en el que no existo, no soy más que un cuerpo con agujeros de los que aprovecharse y los que usar.

—¿Te gusta sentirte follada por dos agujeros? —me pregunta Su amigo y no sé responder.

A lo que mi Amo aprovecha ese momento.

—Claro que le gusta, estaba deseando chupártela, ¿a qué sí, cé?

Sigo sin responder, suelto un leve gruñido. Mi Amo deja de follarme y siento que se inclina hacia mí.

—¿Qué has dicho? No te escucho.
—Que sí —respondo muy bajito.
—Que sí, ¿qué?

Me cuesta responder, me cuesta decirlo en voz alta delante de Su amigo y eso conlleva a que me muerda dos veces a mí misma para no decir alguna burrada y ahora tenga dos pequeños moratones que me lo recuerdan.

—Que sí, Amo —susurro.
—Más alto, no se te oye.
Vuelvo a quedarme callada.

—Te ha dicho que más alto, ¿no lo oyes?

Ahora es Su amigo quien lo dice y vuelvo a morderme el brazo. Suelto la palabra como puedo antes de engullir de nuevo la polla de Su amigo y mi Amo vuelve entonces a follarme. Complicado aguantar todo eso, pero qué bien sienta.

Entre más humillaciones y ridiculizarme todo llega a su fin. Me hacen arrodillarme y sujetarme las tetas. Y confieso que es una de las mejores partes de todo, esperar el premio, esperar con orgullo que me llenen de Sus corridas porque eso lo he conseguido yo solita. Minutos después Su amigo descarga sobre mí mientras mi Amo lo graba y bendita sonrisa me aparece cada vez que esto ocurre, aparte de la carita de zorra que tanto mi Amo como Su amigo no paran de repetir cada vez que pueden y les encanta.

Mi Amo hace lo mismo poco después, aunque en esta ocasión saco un poco la lengua para provocar mientras lo miro y algo cae en ella para que lo trague. Siempre es un manjar y un gran privilegio para mí que me permita tragar Su corrida.

Lo que ocurre después ya es menos divertido, nos limpiamos, Su amigo se viste y se va y Amo me ayuda a correrme haciéndome un dedo.

¿Lo necesitaba? Realmente no, no necesito correrme para sentirme orgullosa, satisfecha, feliz y contenta. Me encanta que me usen, que me humillen, que me utilicen, que abusen, que yo solo sea unos agujeros para que se masturben con mi cuerpo, que me obliguen a hacer lo que no quiero o no me gusta, que me traten como lo que soy. Que me convierta en una sumisa perfecta y una zorra insaciable.
Y creo que un día más lo he conseguido. Y parece que pronto habrá más.

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